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viernes, 7 de junio de 2013

Rosanna Mancinelli: “Que lo difícil sea posible”




Por Mariana Boggione

Como Presidente de la Fundación Alborada desde el año 2007, Rosanna Mancinelli impulsa los proyectos educativos de dos escuelas especiales en Rosario (Alborada y CEFI), en vistas a la realización de las personas con discapacidad junto a sus familias. Profundamente comprometida con las problemáticas sociales, abocó gran parte de su carrera profesional en proyectos arquitectónicos de vivienda social, en pos de dar un techo digno a muchas personas que no tenían esa posibilidad. Por su desmedida entrega y solidaridad con la comunidad santafesina fue reconocida por la Cámara de Diputados de la Nación, y hoy Mujeres Chic la elige como Mujer Destacada.

¿Cómo comenzaste a trabajar en la Fundación Alborada?
La Fundación tiene más de 30 años. Fue una iniciativa de los padres de niños discapacitados. En ese proceso se fundó primero la Escuela Alborada, que es una escuela primaria especial, y en 1995, se fundó el Centro de Formación Integral (CEFI), que es una escuela secundaria especial, con un proyecto muy vanguardista para esa época. La Fundación se mantuvo con esos padres, y cuando los chicos iban terminando la escuela, fueron pasándose la posta con la misma tradición solidaria de la institución a otros grupos. Desde el año 2000 miembros de FASTA (Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino), de la cual soy miembro, toman la institución. En ese contexto se forma un nuevo equipo. Desde el 2007 empezamos a gestionar la Fundación, para seguir esa tarea solidaria que implica sostener las dos tareas escolares que, si bien es un espacio de co-gestión con la Provincia, conlleva responsabilidades muy importantes, como ser el mantenimiento del edificio, solventar los gastos del proyecto educativo de las dos ecuelas…

La decisión de trabajar en Alborada se relaciona indudablemente con una experiencia personal que es ser mamá de Matías, que es un jovencito discapacitado de 15 años. Como familia hemos participado activamente en su rehabilitación. Esa experiencia de vida hace que uno piense en cuánto puede aportar uno a un proyecto institucional, para reforzar la importancia de la familia en la vida de una persona con discapacidad. También he tenido una mamá con discapacidad, que también ha sido un espacio de aprendizaje importante, en el que la familia es un cabo de vida espiritual de esa persona.
Esa experiencia personal es también una aspiración para que el mensaje de la Fundación refuerce ese aspecto, para que la familia pueda ser un espacio de realización para cada uno de sus miembros.

¿Qué objetivos persiguen?
Hoy llevamos una gestión que implica la apertura de nuevos proyectos. La Fundación tiene un potencial que implica pensar en un proyecto de vida de las personas con discapacidad, junto a su familia. Este camino trasciende el recorrido que el joven hace en la escuela. Estamos profundizando en la problemática de la inserción laboral del joven.
En este marco estamos en tratativas para realizar un trabajo en conjunto con la UTN, en pos de un proyecto edilicio cualificado, orientado al aprovechamiento de la energía.

Como Arquitecta, ¿cómo a la Argentina respecto a la accesibilidad de los espacios?
No podemos hablar a nivel país, porque esto se resuelve a nivel municipio. En general hay una gran diferencia entre cada provincia y cada municipio, según sus leyes y normativas vigentes. En el caso de Rosario, tenemos una normativa bastante avanzada, que contempla exigencias tanto para los edificios para su habilitación, como para el espacio público. En el caso de Rosario, tenemos que hablar de que existe una normativa que resguarda el tema de la accesibilidad para los discapacitados. Acá inclusive tenemos soluciones para el transporte urbano. En cambio, diría que a nivel país estamos batante lejos.
Por nuestra parte, en la Fundación atendemos permanentemente la accesibilidad, para que las personas con movilidad reducida no queden excluidas de nuestras actividades; lo cual conlleva un gasto también muy importante.

¿Qué características creés que son necesarias para trabajar con las realidades de las personas con capacidades diferentes?
Las maestras especiales tienen un valor agregado. Su ritmo es diferente, su paciencia es espectacular… su ternura, su capacidad de comprensión, su apertura especial para poder comunicarse con chicos que hasta tienen desordenes en su comportamiento… Yo realmente las admiro.

¿Cómo puede uno colaborar con la obra?
Estamos creando espacios para ordenar el trabajo voluntario. Hoy tenemos distitnos frentes de trabajo al que se puede sumar todo aquél que quiera participar: el área de estudio, investigación y capacitación; el área de proyección a la comunidad; y el área de gestión de proyectos. Es importante la colaboración, no sólo económica, sino también el aporte de trabajo y el interés por el crecimiento del Proyecto.
Queremos que el trabajo de Alborada sea abierto a la comunidad, para la interacción entre las personas que tienen alguna discapacidad y las que no, y enriquecernos los unos a los otros con los valores de unos y de otros.
Quienes quieran sumarse al Proyecto pueden acercarse a Buenos Aires 1069 (Rosario), que es donde funcionan las escuelas; llamar al 4264301; o escribir a gentesolidaria@ciudad.com.ar.

¿Qué significó para vos el reconocimiento que hizo la Cámara de Diputados de la Nación a tu “destacada labor en la comunidad santafesina?
Fue una gran satisfacción de Diputados Nacionales que conocían el trabajo que yo he desarrollado desde hace muchos años en relación a la vivienda social y con la autoconstrucción, que empecé impulsada con el Padre Gorza, que decía “que lo difícil sea posible”.
Para uno es un estímulo importante, porque con el paso del tiempo, hay cosas que dejan huellas. Creo que esa experiencia del trabajo en vivienda social, en cooperativas de viviendas, ha sido un aporte a la comunidad, y eso me hace realmente feliz. Son cosas que han dado resultados concretos: familias que han vivido en la marginalidad durante mucho tiempo finalmente, a partir de esas iniciativas, hoy tienen una vivienda definitiva y digna. Tienen un futuro distinto para sus hijos.

Si tuvieras que elegir una palabra para definirte, ¿cuál sería?
En cada momento de mi vida la esperanza ha sido una palabra que se ha reiterado. La esperanza, conjugada con la perseverancia, me ha ayudado a transitar caminos, aún cuando resultaban arduos, y así alcanzar resultado

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