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viernes, 18 de mayo de 2012

Florencia Lo Celso: "La adolescencia me marcó a fuego con la palabra poética".


Por Mariana Boggione

La escritora rosarina Florencia Lo Celso tiene un vasto recorrido por las letras y entretelones culturales de la provincia que la vio nacer. En su última obra, "La palabra que nombra", la escritora refiere a ésta como si fueran “nuestro nombre y apellido”, por su fuerza y energía propia.

¿Cuándo inició tu pasión por las letras?
Desde muy pequeña me encantaban que me contaran cuentos, mi imaginación se encendía... y con ellos creaba mundos muy propios que luego con el lenguaje que me sostenía  iba deletreando... Luego entró la poesía con toda su fuerza. La adolescencia me marcó a fuego con la palabra poética y desde esa etapa de mi vida es mi fiel compañera.

¿Cómo reconociste tu vocación por la educación?
El título que otorgaba el colegio era el de "Maestra Normal Nacional", y las prácticas me señalaron la importancia de la educación como instrumento fundamental para el crecimiento de uno y de los otros. Ver los resultados fueron momentos inolvidables en mi vida.

Seguramente es enorme la riqueza intelectual y artística de los talleres literarios… ¿qué le dirías a alguien que desea formar uno?
Fundamentalmente que sea humilde y no improvisado. Que tenga presente que cada uno que se acerca para integrar un taller es un mundo al que hay que respetar, escuchar y "enseñar". Que es una elección de vida en la que incluimos a otros y merecen nuestro respeto. 
Creo que la palabra idoneidad es la base de toda actividad "seria".

¿Qué generan los talleres literarios en quienes participan de ellos?, ¿y en quienes los coordinan?
Si bien he sido coordinadora de talleres literarios cuando recién se comenzaban a vislumbrar como una herramienta importante en el trabajo del lenguaje, el objetivo que teníamos, en ese entonces, en la Delegación Rosario de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, era generar talleres en el sur provincial y apuntar a coordinadores que sean de su propio espacio, así se conformaron en Venado Tuerto, Firmat y otras localidades. Las distancias y las comunicaciones no eran como ahora, y las necesidades eran muchas. Había expectativas y agradecimiento del interior por estos puentes que construíamos para aprender y poder encauzar estilos y lenguajes. En este momento hay en la ciudad de Rosario muchos Talleres con diversidad de ofertas: de escritura, de lectura, etc.

¿Cuál es el mayor fruto que has podido brindar a la sociedad desempeñándote en la Subsecretaría de Cultura?
Creo que lo que me dejó es el afecto profundo de la gente del norte al sur de la provincia. Conocer los valores que tenemos y que no conocemos. Lograr los circuitos culturales a lo largo y a lo ancho de Santa Fe permitió despertar la solidaridad, la creatividad y el "reconocerse” a pesar de las distancias que nos separan.

Entre las experiencias vividas en las Ferias del Libro, ¿cuál es la más significativa en tu biografía?
Me encantó tanto ser parte de la organización desde el Estado y también colaborando con la Sra. Chiche Ross y las editoriales que hicieron historia en Rosario, todas fueron importantes porque significaron mucho esfuerzo, pero siempre Rosario respondió.

¿Por qué el título "La palabra que nombra"?
Porque la palabra nos nombra. Cada una de ellas compone nuestro lenguaje  pero tienen una fuerza y una energía propia. Nosotros al elegirlas para  hablar o  escribir estamos ejerciendo el valor preciso que cada una de ellas tiene. Es como nuestro nombre y apellido: lo que somos, lo que añoramos, lo que sentimos.

Por último, si tuvieras que elegir una palabra para definirte, ¿cuál sería?, ¿por qué?
Pasional... porque creo que la pasión es entrega, camino, vocación... afectos aunque, a veces, otras realidades…

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