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viernes, 6 de abril de 2012

Mariel Arévalo: “Anhelo un mundo que destierre la maldad y la injusticia”


Por Mariángeles Parodi

Tiene 43 años, y desde hace 23 trabaja en la policía de Santa Fe. En 1989 ingresó como suboficial para luego dedicarse a iniciar la carrera policial como oficial en la entonces llamada Escuela de Cadetes. Desde 2001 se desempeña como titular de la Comisaría de la Mujer cuyo objetivo es brindar a las víctimas de delitos sexuales y violencia doméstica, la primera asistencia psicológica y física. Este viernes Mujeres Chic habló con Mariel Arévalo, una mujer que le gusta disfrutar de sus ideales y que considera que “cada día me regala algo nuevo que aprender”.

¿Qué funciones cumplís en la Comisaría de la Mujer?
 El trabajo se desarrolla desde la transversalización del género, en forma policial (sumarios de prevención e investigación) y desde lo humano a partir de la solidaridad.  Otorgamos la primera asistencia física y psicológica a quienes sufren algún tipo de violencia sea desde la familia o la sociedad en general, ya que tenemos competencia en materia de delitos sexuales y violencia familiar con jurisdicción en todo el departamento Rosario, por lo que se ha instrumentado una modalidad de trabajo muy articulada entre las otras comisarías, las de cada barrio y el C.A.V.D.S. Todo ello se da en un ambiente en el que se prioriza  el respeto, la contención, la ayuda, la escucha, en fin, la creación de un espacio de asistencia integral a quien pasó por lo que considero es uno de los episodios más traumáticos como el abuso sexual o la  violencia ejercida por un miembro de la familia.
 
¿Cuántas denuncias mensuales reciben por abuso sexual?
Todas las intervenciones promedian un total mensual de entre 80 y 90 situaciones de las que aproximadamente el 74% tiene a menores como víctimas.

¿Por lo general se tiende a callar o denunciar este tipo de abusos?
Conforme se difunde que existen diferentes espacios donde denunciar, la gente por suerte, se anima a presentarse en los diferentes ámbitos donde pueden hacer saber que sufrieron algún tipo de  abuso. En una ciudad como Rosario se cuenta con muchos recursos (sean estamentos de gobierno como ONGs dedicados a sensibilizar, detectar, derivar, en fin, atender sobre la problemática y a partir de ahí, al hacerse imprescindible judicializarlo). Uno de los canales donde se puede viabilizar es la policía, otros dos son el juez o el Ministerio Público (fiscal).

¿Tenes hijos?
Soy divorciada y tengo una única hija de 9 años, que según sus propias palabras suele decir “yo prácticamente nací en la comisaría de la mujer” y te aseguro que su frase es literal ya que trabajé hasta el último momento porque durante el embarazo me sentía muy bien y preferí hacer uso de la licencia de maternidad después del nacimiento. Mientras tanto, con la panza hacía allanamientos y andaba por la calle y los pasillos de Tribunales durante largas jornadas.

¿Siendo mamá cómo haces para que tu trabajo no te afecte a nivel personal?
La mayoría del grupo de trabajo que conduzco somos madres, y creo que  ese rol es altamente positivo al momento de tener que contener y entrevistar a una criatura, es como que se despliega la capacidad de contención. De todas maneras, es fundamental trabajar internamente para evitar la obsesión y la preocupación desmedidas, para que la experiencia de la casuística diaria que por cierto es muy dolorosa, no se transforme en un pensamiento recurrente que afecte  las relaciones, los vínculos ni la calidad de vida propia y de quienes nos rodean.

¿Te es fácil separar el trabajo de la familia?
En mi caso es concretamente imposible, ya que mi trabajo se convirtió en un “modo de vida” como parte indivisible de mí. En cualquier momento del día, la noche, la madrugada, fin de semana o feriado, hay demanda de conocer y resolver cuestiones inherentes a situaciones que se desencadenan durante las 24 horas. Cada caso tiene su singularidad y crea, por sí mismo, un abordaje que escasas veces puede manejarse de manera sistemática. Ese es el desempeño que tienen muchos policías que están en la posición de “conducir” un equipo de trabajo como en mi caso; que a excepción del tiempo en que uso  la licencia anual, recibo la novedad y consulta permanente de todas las situaciones que acaecen en la comisaría de la mujer.   

¿Crees que se puede desarrollar un trabajo profesional sin descuidar la vida privada?
Quien se desarrolle profesionalmente con pasión y vehemencia, va a actuar indefectiblemente con un plus de compromiso que le demandará más o menos tiempo. Lo que no se puede cambiar es que el día tiene siempre 24 horas, y ni una más para agregarle. Es decir que hay tantas formas de decidir prioridades como personas comprometidas con lo suyo.  Creo que es bastante difícil pero no imposible.

¿Una anécdota  que recuerdes?
Me reincorporaba de la licencia de maternidad, por septiembre del 2002 es decir mi hija tenía unos tres meses y surgió una situación por la que un juez de menores dispuso una serie de diligencias en el marco de una investigación. En un allanamiento, “recuperamos” un bebé de cinco días de nacido que aparentemente estaba de manera irregular con una familia que no era la biológica. El pequeño debió permanecer  transitoriamente en nuestra comisaría y al cuidado de algunas de las empleadas de guardia que le daba todo su cariño. El juez, interesado en el bienestar del bebé, luego de preguntar recurrentemente qué estaba comiendo, dijo una frase que nunca olvidaré: “acaso le están dando el biberón?” y le dije que se despreocupe, que el bebé estaba comiendo lo mejor que se le podía dar, que era “teta” y se asombró cuando se enteró que era yo quien lo amamantaba en las  pausas que tenía entre cada diligencia como allanamientos y detenciones. Cualquier mujer en esa situación haría lo mismo, es lo más lógico y natural.  Casualmente hace unos pocos días ocurrió una situación con tintes  casi idénticos, solo que el asunto del amamantamiento de mi parte, en ésta ocasión no se dio (ríe).

¿Tenes sueños o metas por cumplir? ¿Cuáles?
En lo personal tengo muchísimas, fundamentalmente relacionadas con el crecimiento de mi hija,  como toda madre me dedico  denodadamente a entregarle tiempo de la mejor calidad posible, a acompañarla para que logre desarrollar su vida a partir del respeto y la tolerancia, dos valores que considero fundamentales. Anhelo un mundo que destierre la maldad y la injusticia en todas sus manifestaciones aunque parezca utópico o muy pretencioso. Creo que un buen inicio sería cultivar desde la familia un trato equitativo entre los miembros  como rechazar toda  expresión violenta para resolver los conflictos en cualquier ámbito. Y en lo funcional, mi mayor deseo es que la sociedad  pueda aprender  a conocer los ritmos y dificultades de la policía  como a valorar y respetar su esfuerzo cuando el desempeño es el correcto. Aspiro a que antes de retirarme (y me faltan unos pocos años) la imagen que se tiene del policía sea la de quien ha elegido dar lo mejor de sí para solidarizarse con el que necesita una respuesta apropiada no solamente en el marco de la ley sino a partir de la empatía.  

¿Cómo te definirías personalmente?
Fundamentalmente creo que soy integrante de una generación de “transición” en muchos aspectos: no hubo diferencias significativas entre la manera de vivir de mi abuela y la de mi mamá, pero hay modificaciones sustanciales con la crianza de la generación de mi hija, y en el medio el segmento al que pertenezco. Me enojan los prejuicios pero muchas veces los tengo, disfruto de mis ideales y fundamentalmente considero que cada día me regala algo nuevo que aprender.




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