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viernes, 13 de mayo de 2011

Stella Sciamarelli: ¡Soy obsesiva con mi trabajo, pero también soy "Susanita" con mi familia!


Este viernes, Mujeres Chic acerca a sus lectoras a una mujer que desde hace 40 años se dedica a la moda en Rosario y alrededores. Stella Sciamarelli es quien lleva adelante el reconocido y prestigioso negocio “La ropa de Stella”. Una mujer que se ha ganado la confianza de las rosarinas a la hora del asesoramiento estético y que no deja de emocionarse al recordar el esfuerzo que le costó ser quien es hoy.


¿Cómo arrancaste con este negocio?
Hace 40 años que comencé y lo hice fabricando, cuando fabricar era todo un tema. Era una época en que venia todo lo rococó, si no era bordado no se usaba. En ese momento impuse las prendas con espaldas caladas formando una mariposa y además impuse una impronta acá en Rosario que fueron las camperas de chin, que era una tela muy conocida que se usaba en colores muy bonitos como el habano y el negro. Era todo muy elaborado, tenia que ir de bordadora en bordadora. Casi siempre vivían en la periferia, y yo recuerdo que dejaba a mis chicos durmiendo y me iba de las bordadoras. Por eso a veces veo dónde llegué y se que lo logré con mucho esfuerzo como el de tener poco tiempo para disfrutar de mis hijos.
Cuando llegó el momento en que las camisas que yo hacía llegaban importadas a un precio menor, empecé a comprar. En este país a veces conviene fabricar y a veces comprar. Yo probé con las dos cosas.

¿Siempre trabajaste en Rosario?
Vendo mucho a alrededores, a varios locales y principalmente para fiestas, también el pret á porter, pero más para ocasiones especiales. Hago publicidad en muchas revistas, pero lo que más me sirve es el boca a boca de las clientas. Es increíble. En una fiesta se comentan de quién es ese vestido y ahí aparece mi nombre.
Cuando hace escasos 16 años me fui a Fisherton, me dijeron que me había equivocado de lugar, que no me iban a permitir el asesoramiento. Pero gracias a Dios tengo una excelente aceptación y hasta el día de hoy tengo gente que me llama por teléfono y me dice: Stella, ¿qué me pongo? ¿Con que zapatos lo uso? Ahora que estoy pisando los 60 tengo el proyecto de cerrar mi casa central ubicada en Fisherton y de usarla solo de depósito y yo ir de vez en cuando a mis locales, -que de hecho tengo 5-, distribuidos en Funes, Fisherton y Rosario.
Yo casi siempre estoy en la casa central, que es mi hogar. Pero como un proyecto a futuro anhelo que mi casa vuelva a ser una casa, que mis hijos puedan abrir la puerta y encontrar a su mamá, y reír y llorar con ella.

¿Cómo fue la crianza de tus hijos al mismo tiempo que crecía también “La ropa de Stella”?
Y… se quejaban porque estábamos comiendo y siempre había alguien en la casa. ahora tengo tres nietos varones que son la luz de mis ojos y la verdad, quisiera poder vivir más para ellos. He dejado mucho a mis amigas para poder dedicarle tiempo a mis hijos y mis nietos, porque sino no me queda tiempo. Pero siempre me ocupé y me ocupo de mi familia.

¿Te considerás una mujer muy dedicada a tu trabajo?
Soy extremadamente obsesiva. Tengo una silla ubicada enfrente del espejo en el que se prueban la ropa mis clientas y desde ahí observo. Algunas personas son atendidas por mi gran equipo que es espectacular, Mirta, Mariano, Marina, Carmen, Graciela, mi hija, mi nuera y muchas más porque no podría hacer todo sola. Pero así, como soy obsesiva con el negocio, también soy "Susanita", ¡soy una Susanita total! Hasta me emociono cuando cuento estas cosas y sueño con volver a tener la casa de familia que tenia, y que mis hijos puedan disfrutar de su mamá.

¿Cuál es la parte de tu trabajo que más disfrutas?
Asesorar. Me gusta mucho la ropa. Estoy muy contenta con lo que hago y siempre agradezco a Dios porque soy una privilegiada, ya que no muchos hacemos lo que queremos y podemos vivir de eso. Con mucho esfuerzo y mucho sacrificio creo que puedo tener el honor de decir que ya tengo una impronta, “La ropa de Stella” se conoce en todo Rosario y alrededores y eso me costó mucho. Nunca escalé de a dos o tres escalones, siempre de a uno. Nunca recibí ninguna herencia, todo fue con muchísimo esfuerzo. A veces uno se esfuerza y la recompensa no llega, en mi caso llegó y lo agradezco. En realidad, yo tendría que ser solamente asesora de vestuario, pero esta ciudad en donde vivimos no lo permite, es un poquito "chata". Entonces hago las dos cosas. En mi casa tenemos un criterio: primero se tienen que medir, no comprar. Yo obligo a la clienta a que traiga sus accesorios antes de adquirir una prenda, ya que eso puede cambiar totalmente el vestido.

¿Cómo es tu relación con la modelo internacional Carmen Yazalde, que ha participado en muchos de tus desfiles?
Ella es mi ídola. Cuando venía a Rosario, nos hicimos tan amigas que en lugar de dormir en hoteles dormía en mi casa. Tiene una calidez que comprobé que no la tiene nadie, y tenemos una empatía muy especial. Ama a mi familia y yo a la suya también. Tengo un proyecto, que es hacer todos los años, como lo vengo haciendo, un desfile en la estación Antártida Argentina, y no voy a descansar hasta que no sea un complejo cultural, en el que se puedan exponer cuadros, lecturas, esculturas. Va a ser todos los años en noviembre, y Carmen, como siempre, va a ser mi invitada de lujo.

¿Siendo una mujer de la moda, te gusta dedicar tiempo al cuidado de tu estética?
Si, me gusta.  A veces no está tan íntimamente relacionado, pero es lo que mostramos. Y si bien no estoy tan apegada a lo material, no puedo lucir mal, porque de eso se trata la moda, lo que se usa. O mejor dicho, lo que le quede bien a cada físico, según la piel, el color de cabello, y quizás no pasa tanto por la moda en sí. Por eso en mi negocio, la mujer que viene está segura de que lo que lleva le queda bien. Y la mejor publicidad es que se sientan bien, y que la gente le diga lo bien que está.

En ese sentido, ¿pensás que las mujeres confían en vos?
Claro que sí, ¡tanto que a veces quiero delegar y no puedo! Y lo que pasa es que es mucho tiempo de trayectoria en la que las clientas me tomaron confianza y piden mi opinión. Y en mi negocio también tengo prendas para todos los estilos, puedo acaparar a todos los gustos, no solamente a un segmento de la ciudad. Siempre voy por más.

¿Cómo te definirías?
Soy muy sencilla, extremadamente abierta y sincera. Y tengo una ética que en este mundo a veces falta. Trato siempre de no ofender a nadie y tengo mucha sensibilidad... ¡ya lo habrán notado a lo largo de la entrevista!

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