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miércoles, 10 de agosto de 2011

* La alternativa de las leches vegetales *




Escuela de Artes y Ciencias del Cambio Rosario.

A la hora de alimentarse muchas personas eligen dejar a un lado de su dieta diaria los lácteos por diferentes motivos. Veganos son aquellos que no consumen ningún derivado de animales. No confundir a aquellas mujeres “veganas” que no dan el pecho a sus hijos, porque realmente no entendieron el concepto de vida sana. La leche materna es la única leche que proporciona todo lo que un bebé necesita, incluso cura heridas, otitis, conjuntivitis y mocos entre otras cosas usada de modo externo. La leche materna está biológicamente diseñada con lo más puro que pueda llegar a necesitar un bebé y con el tiempo se va adaptando a sus necesidades. Es muy común escuchar que los bebés tienen gases y los médicos luego de análisis casi innecesarios, alegan que son alérgicos a la lactosa, cuando en verdad, la madre debería dejar de consumir lácteos vacunos y al bebé se le irán brevemente los gases.

Por este motivo, veganos, vegetarianos y curiosos de los alimentos sanos navegan buscando alternativas más beneficiosas para la salud humana. En mi opinión, me cuesta decir que son leches vegetales, dado que no son leches, sino mejor dicho, jugos de de oleaginosas, cereales, frutos secos, etc. A veces es necesario también modificar el vocabulario para comprender más a fondo, porque es necesaria una alimentación diferente.

En mi experiencia de estudio he logrado encontrar médicos y científicos de renombre, que explican con el detalle químico específico porqué no consumir lácteos. Pero lo más difícil no es que las personas entiendan su problemática por el consumo de lactosa vacuna (osteoporosis, alergias, asma, alteraciones de la piel y la mucosa intestinal, quistes sobre todo de mama y ovario, fibromas uterinos, etc.) sino, la cuestión cultural que lleva consigo aceptar que algo “tan tradicional” no sea beneficioso para la salud cuando todos los días el televisor está lleno de propaganda sobre salud, que induce compulsivamente al consumo de lácteos vacunos.

Como se explica sino, que en los dos países de mayor consumo de lácteos vacunos en el mundo (Argentina y EEUU) tengan el mayor índice del mundo en osteoporosis. Incluso las mismas publicidades en Argentina, recuerdo una que decía, ¡1 de cada 3 mujeres sufre osteoporosis!

Independientemente de los gustos y opiniones, siempre vale tener alternativas de alimentos, decidan una dieta vegana, vegetariana o carnívora. Lo que hace al desarrollo mental más evolutivo, es la variación y diferencias de pensamientos. Las recetas y los datos son aportados por el Dr. Jorge Díaz Walker, médico del año 2001 en la República Argentina.


Las leches vegetales

La leche de soja, almendras, sésamo y avena constituyen excelentes alimentos y pueden perfectamente ser suministradas a los bebés. Contienen abundantes vitaminas, sales minerales, proteínas, grasas e hidratos de carbono.

La más completa – y la más económica – es la leche de soja. La de mejor sabor, la de almendras. Todas son muy fáciles de digerir y de rápida asimilación. Pueden darse alternadas. Además de contener lecitina de (compuesto graso rico en fósforo).

Debe existir una armonía entre el colesterol y la lecitina. Las dietas ricas en productos vegetales aportan siempre colesterol vegetal y gran cantidad de lecitina por lo que el equilibrio se mantiene y el metabolismo de las grasas se cumple normalmente previniendo numerosas enfermedades.
Conviene preparar las leches vegetales, guardarlas en la heladera y consumirlas en el día. Se pueden utilizar solas o mezcladas con leche de la madre o con infusiones en niños más grandes. En los chicos más grandes también se pueden incluir en riquísimos postres.

Si no se desea abandonar la leche de vaca completamente, ésta se puede combinar con las variantes vegetales. Lo ideal es hacer una dieta lo más natural posible, pero siempre es mejor cambiar una parte de la alimentación que ninguna. De esta manera se está comenzando a variar un hábito por otro mucho más saludable.

Leche con porotos de soja
1 taza de porotos de soja remojados
1 litro de agua
1 cucharada de miel
Vainilla, Canela o Cáscara de limón.

Preparación:
Remojar los porotos de soja la noche anterior (1/3 de porotos resulta una taza de porotos remojados). A la mañana licuamos los porotos con una taza de agua que quitamos del litro. Llevar al fuego agregándole 1 taza de más de agua. Esperar a que hierva e ir añadiéndole el agua restante. Dejar cocinar 30 a 40 minutos. Puede perfumar para lograr mejor sabor con trocitos de canela, gotas de vainilla o cáscara de limón (incorporar desde el principio de la cocción), endulzar con una cucharada de miel y colar. Guardar en la heladera.


Leche de harina de soja
Preparar la leche con la harina de soja resulta menos complicado. Es aconsejable utilizar la harina de soja tostada porque tiene mejor sabor.
1 taza de harina de soja tostada
1 litro de agua
1 cucharada de miel
Vainilla o canela o cáscara de limón

Preparación:
Remojarla la harina con un poco de agua (para que no se formen grumos); llevar el agua al fuego y agregarle la harina cuando rompa el hervor. Mezclar y cocinar durante 15 minutos. Perfumar y endulzar como en la receta anterior.


Leche de sésamo:
50 g de semillas de sésamo
1 taza de agua
1 cucharadita de miel
Gotas de vainilla

Preparación:
Remojar toda la noche las semillas en la taza de agua. Licuar por la mañana, endulzar y perfumar con las gotas de vainilla. Guardar en la heladera. Las semillas se sésamo contienen mucho más calcio que la leche de vaca.

Leche de avena:
2 tazas de agua
2 cucharadas de avena arrollada
1 cucharadita de miel
Gotas de vainilla

Preparación:
Remojar la avena arrollada en las dos tazas de agua durante varias horas. Licuar y colar. Endulzar y perfumar con vainilla.

Leche de almendras:
100 g de almendras
500 c.c. de agua
1 cucharada de miel

Preparación:
Remojar las almendras sin piel en el agua durante toda la noche. Licuar, usando al principio la mitad del agua de remojo, para que se trituren mejor las almendras. Agregar después el resto del agua.  Colar, exprimiendo bien. Endulzar y perfumar.      

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